Lenguaje ordinario y lenguaje filosófico en Ludwig Wittgenstein

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2010

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Fundación Universitaria Luis Amigó

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Para finalizar este estudio sobre el lenguaje humano y sus formas de aparecer tanto natural como artificial o idealmente, l o que se quiere tratar es de dar una mir ada un poco más unificadora, ya no tanto desde el lenguaje que utilizan los filósofos a la hora de realizar sus estudios, sino desde el quehacer mismo de la vida de las personas y por supuesto de los filósofos que se apoyan en esta disciplina y en este len guaje para llevar una vida sana y encontrar la utilidad que muchos no ven en la filosofía. Es cierto que todas las personas están inmersa s en un universo lingüístico que les permite moverse en el mundo a su manera, pero también los filósofos son personas que viven y entran en los diferentes juegos de lenguaje que va proponiendo la cotidianidad, y aunque sea necesario para ellos adaptarse al lenguaje cotidiano de la misma forma que lo hacen las demás personas, esto implica en ellos una serie de características diferentes que no tienen que ver ya con su lenguaje ideal, sino más bien con su personalidad o con su forma de ser. Estas característic as que hacen a estas personas de alguna manera extraños al común denominador, tiene que ver con varias causas, que de alguna manera son consecuencias de su estudio. Así entonces podemos ver que por el carácter que tiene esta disciplina de ser algo lento y reflexivo, quienes se dedican a su estudio, tienden a llevar una vida con estas mismas cualidades, y se detienen e n cada aspecto que va marcando su transcurrir tal vez con la intención de no cometer muchos errores o por lo menos de tener un cálculo frente a lo que se va a hacer. No quiere decir por supuesto que esto sea una regla general de los filósofos, sino que como todo lo que se mencionará a este respecto, es lo que se esperaría de una persona que no sólo estudia la filosofía desde los pensamientos ya hechos por los demás, sino que por sí mismo hace filosofía y vive en ella, y que este es uno de los juegos de lenguaje de los cuales es más difícil desembarazarse, es algo que se graba en el espíritu y que ya no se puede dejar de lado como a una prenda de vestir, se hace parte viviente del organismo de las personas. De esta forma también vemos que la filosofía finalmente sí tiene una utilidad, pero esta no es una utilidad de la forma más común en que se conoce este término, podría decirse que no es una utilidad práctica, del adquirir riquezas o acumular bienes, esa utilidad no la provee la filosofía, aquí la utilidad se da en otros planos, con otros fines, mucho más elevados, si se quiere. La utilidad de la filosofía es algo vital, es algo que afecta directamente la existencia y la experiencia de cada persona, por eso se dice que es una utilidad intrínseca en cada uno; la f ilosofía ayuda a las personas que la llevan dentro a vivir aún sin cualquiera de los demás bienes accesorios que alguno dirían que son más útiles, el filósofo puede desapegarse del mundo material si sabe que éste le está haciendo daño en su vida, a diferen cia de los otros útiles que lo que hacen es poner trabas al avance del vivir. Mónica Cavallé 20 nos muestra que esta utilidad intrínseca no tiene que ver más con el tener, con el adquirir objetos materiales que acrecienten l a apariencia, en cambio sí tiene r elación con el ser mismo del hombre, es por 20 CAVALLÉ, Mónica . La sabiduría recobrada. Filosofía como terapia. Madrid: Martínez Roca. 2006 esto que la filosofía se hace la ciencia más humana, tiene que ver con la realización como persona de los filósofos, crea en ellos un espíritu tranquilo, libre y reflexivo que se hace evidente en cada situación d e la vida aún en la actual sociedad de consumo en la que todo está inmerso. Es por esto que al contrario de lo útil, materialmente hablando, la filosofí a tiene un carácter existencial que d a cuenta del estar en el mundo má s que del tener en e l mundo, afect a directamente lo esencial de la vida, esa parte que hace que vivamos de una manera u otra y ayuda que encontremos “el grado óptimo del ser” , ya que crea en quienes la estudian una necesidad de plenitud y de autenticidad. La filosofía, pues, se hace una necesidad vital para quienes se acercan a su estudio y se hace tan cotidiana como el lenguaje ordinario mismo, se vuelve algo vivencia l , más que académico. Tal vez esto sucede por estar esta disciplina enfocada principalmente en los problema s más constitu tivos de la humanidad, y de esta manera hace que se pueda conocer cada filósofo como un sí mismo humano y pueda tomar como propio ese pensamiento que se h a creado con una intención universal u objetiva. Lo que se quiere decir entonces, no es que sólo los filósofos llevan una buena vida, o saben vivir bien, sino que este debe ser uno de los objetivos de quien se especializa en esta disciplina, y que por supuesto quienes no están inmersos en ella también pueden lograrlo a su manera. El lenguaje filosófico es una forma de interiorizar todos estos presupuestos que se hacen necesarios a la hora de lo que se ha llamado aquí vivir bien, pero es sólo válido en una conversación afín a ella, o en el pensamiento propio de cada estudioso de la filosofía y desde sus pen samientos internos, ya que a la hora de poner en práctica realmente lo que se es, es decir , a la hora de vivir y de entrar en contacto con las demás personas del día a día, se debe acomodar nuevamente al lenguaje que se aprendió de niño y que como ya se ha dicho reiteradas veces, es el que se hace común y que permite las interrelaciones.

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Franco Giraldo, C. (2010). Lenguaje ordinario y lenguaje filosófico en Ludwig Wittgenstein [Monografía para obtener el título de Filósofo, Fundación Universitaria Luis Amigó]. Repositorio.

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